En La Vega Central, donde el movimiento no se detiene y la cocina se aprende en la práctica, nació en 2014
Donde El Nano,
la sanguchería creada por Gabriel Orellana, que con el tiempo se transformó en un referente del sánguche XL. Desde su local a un costado del Galpón Chacarero, la propuesta se hizo conocida por porciones generosas, plancha siempre encendida y una cocina directa, sin adornos, donde el sabor manda.
El crecimiento del proyecto hoy se refleja en la apertura de un segundo local en barrio Bellavista, que
mantiene intacta la identidad forjada en La Vega. El formato sigue siendo el mismo: cocina a la vista, ritmo constante y sánguches que no pasan desapercibidos, incluso algunos capaces de acercarse al kilo de peso.

En esta ocasión,
Donde El Nano, trabajó con
Carnes Bilbao, distribuidora especializada en carnes para restaurantes.
La colaboración permitió centrar la experiencia en la materia prima y en cómo el oficio del cocinero define el resultado final. En cocina se utilizaron
posta rosada,
sobrecostilla,
pulpa pierna y
lengua de vacuno. Cortes clásicos de la tradición local, trabajados con sellados precisos y cocciones pensadas para el formato sánguche.
Durante nuestra visita probamos tres de sus preparaciones más representativas.
El Súper Nano, contundente y sin concesiones, donde la carne es la protagonista absoluta; el Nanito, una versión más acotada pero igual de bien resuelta; y el Chacarero, fiel a su origen popular, jugoso y equilibrado. En todos, el sabor y la textura confirman la importancia de una buena selección de cortes y una ejecución cuidada.
Donde El Nano sigue creciendo sin perder su esencia: cocina honesta, producto al centro y una propuesta que nace del territorio.
Una sanguchería que entiende que el tamaño importa, pero que el verdadero valor está en el oficio y en la calidad de lo que se pone sobre la plancha.
Fotos:
Real Visión
Texto:
Esteban Gutiérrez