Hay espacios que entienden la gastronomía como una experiencia integral.
Backroom Bar es, sin duda, uno de ellos.
Ubicado en el corazón de Providencia, este bar originario de Buenos Aires se ha consolidado como un referente de la coctelería de autor en Chile, gracias a una propuesta que combina técnica, audacia y una identidad definida.
Nuestra visita comenzó en la terraza, justo en ese momento en que la ciudad desacelera y el entorno adquiere un aire más íntimo. Desde ahí, la experiencia se despliega en capas: una barra inquieta, una cocina precisa y un equipo que cuida cada detalle con dedicación. El recorrido inició de la mano del jefe de barra, Fernando Contreras, quien propuso abrir con dos cócteles de la casa:
Causita y Magic Mushroom. El primero, fresco y punzante, combina pisco transparente, sauvignon blanc, rocoto, coriandro, arroz tostado y limón, logrando un perfil ácido, herbal y con un sutil picor. El segundo se mueve en un registro más profundo y envolvente: Chivas Regal 12 años, mezcal joven 400 Conejos, miel de hongos de pino, regaliz y limón, en una mezcla ahumada y terrosa que destaca por su equilibrio.

Luego fue el turno de la cocina, liderada por el chef
Alejandro Zamora. Su propuesta, aunque acotada, revela intención y carácter. Probamos
croquetas de hongos y bourbon con salsa de ajo trufada, junto a un tataki de atún fresco sobre ponzu cremoso, mix de hojas verdes y crema de palta con chifles crocantes. Preparaciones precisas, donde el producto y los contrastes están cuidadosamente trabajados.
Estos platos fueron acompañados por dos cócteles que dialogan con la cocina:
El Navegante, con Havana Club 3 años, St-Germain, té Earl Grey y un toque sutil de limón; y Crimson Sunset, que mezcla bourbon, carmenere, Aperol, pimiento dram, limón y Thomas Henry Pink Grapefruit. Ambos, más equilibrados y delicados, funcionan como un puente armónico entre barra y cocina.
En la recta final, el
Katsu Sando estilo Backroom y el lomo vetado a la parrilla con chimichurri y papas waffle reafirmaron la versatilidad de la carta. Estos fueron acompañados por
Loveletter vodka, Dolin, amaretto y espumante y Léger vodka, Chambord, nibs de cacao, sauvignon blanc y soda, manteniendo una lógica de maridaje coherente a lo largo de toda la experiencia.

La propuesta de
Backroom es vibrante, por momentos excéntrica, pero siempre consistente.
Hay una elegancia que atraviesa no solo sus dos barras, sino también el espacio completo, diseñado por el estudio Grisanti & Cussen, donde cada elemento contribuye a una atmósfera sofisticada y contemporánea.
Dirección: Constitución 28, Providencia
Teléfono: +56 9 6234 5621
Nota y fotos:
@estudiosolare