Menos de un mes de funcionamiento, pero con una propuesta clara e inteligente desde elegir cada preparación hasta una decoración cuidada y con un hilo conductor, cumple Oda Santiago Restaurant, ubicado en el turístico barrio Lastarria, mismo lugar donde anteriormente funcionó el extinto bar Victorino, colindante a la vetusta Parroquia de la Veracruz, declarado monumento histórico en 1983.
Un negocio que se define como
cocina honesta ciento por ciento chilena, con una carta que se puede desplegar como un lienzo y que abarca gran parte de la gastronomía nacional en un viaje sensorial que recorre 4.270 kilómetros, desde la sal del Desierto de Atacama hasta los hielos milenarios de Magallanes.

En este nuevo lugar, cada instante es un verdadero poema y cada preparación un verso, un paisaje, una travesía que vale la pena descubrir. Por lo mismo, nos dirigimos a
José Victorino Lastarria #138 para conocer las elaboraciones a cargo del chef
Nicolás Antilef y conversar con
Christian Bulla, uno de los socios de
Oda Santiago Restaurante.
La experiencia comenzó por la zona norte del país, con unos
Ostiones de Tongoy en salsa verde y cebolla escabechada montados en una cama de hielo frappé. Frescura, texturas y sabor marino que acompañamos con un cóctel refrescante llamado Guanaqueros.
Otro entrante que está en la carta y que recomendamos, son las
Croquetas de Jaiba, pequeñas, pero sabrosas bolitas fritas rellenas con la carne del cangrejo y salsa alioli. Crocancia y simpleza que abre el apetito para seguir descubriendo la propuesta que ofrece este nuevo local.

Pasando por la zona centro, continuamos con un verdadero emblema de la gastronomía chilena, como es el
Pastel de Choclo. Una preparación bien ejecutada, con una pastelera suave y cremosa, carne picada, trozos de pollo y aceituna sin carozo en un plato de greda que conserva el calor y los sabores. ¿Para maridar? Una copa de cepa país que nos recomendaron.
Luego nos trasladamos a la zona sur, con unos
Langostinos magallánicos en caldo de porotos y gremolata de pistacho. Un plato de fondo que sorprende con una
sopa enjundiosa, explosivo sabor que aportan las gambas y el crunch de los pistachos. Recomendable sin lugar a dudas.

Para endulzar la experiencia nos ofrecieron uno de los imperdibles de la carta, las
Peras al vino tinto. Un postre clásico y sencillo de la cocina nacional, pero que bien logrado puede resultar un éxtasis al paladar. Dulce en su justa medida y acompañado de una porción de crema que aporta sedosidad a la receta.
En
Oda Santiago Restaurant, se busca captar la atención del público local con preparaciones y sabores característicos de la cultura gastronómica:
Piqueos de Choripanes Sureños, Croquetas de Pastel Choclo, Crudo de Vacuno, Pil Pil de Pollo, Choritos al Vapor, entre otros. Como entrantes destacan el Tartar de Salmón con quinoa crocante, Tiradito de pesca con emulsión de cedrón, Chupe de Jaiba o el Ceviche; mientras en los fondos recomendamos: Lengua de Res, Pollo al Coñac, Arroz Caldoso de mariscos, Entraña a la parrilla, Lomo Vetado con puré de berenjenas y espárragos salteados o Malaya de Cerdo con vegetales a la parrilla.

El salón principal tiene 5 tipos de madera nacional, roble, raulí, lenga, pino y alerce. Y la idea siempre fue mostrar, exponer y resaltar el ladrillo original de la Iglesia de la Veracruz.
“Pensamos que mantener este tipo de materiales y rescatarlos, le daría un plus al restaurant. Además, aprovechamos unas vigas que estaban en el segundo piso y con ellas hicimos la barra, restaurando un espacio que sin duda tiene un valor histórico difícil de ignorar”, destacó Bulla.
La apertura de
Oda Santiago es de esos lugares que se agradecen honestamente en la oferta gastronómica nacional. No solo por su propuesta de
rescatar recetas de la cocina chilena elevándolas de manera inteligente y un peldaño más arriba de lo común, sino que aporta con un espacio patrimonial que fue rescatado y refaccionado para brindar
una experiencia completa donde siempre querrás volver.
Texto:
Álvaro Bustos B.
Fotos:
@lamediafoto